miércoles, noviembre 07, 2007

Ni hablar del peluquín II

En mi anterior disquisición acerca de la quisicosa que es el origen de la frase “Ni hablar del peluquín”, puse lo que encontré acerca de este circunloquio, usado para decir ¡no! o ¡quia! o ¡por supuesto que no! o ¡no se hable más! o ¡de eso ni hablar! o...; mas no desvelé el enigma, al no haber podido encontrarlo. No se quedó ahí la cosa, sino que insistí en la búsqueda, hasta que por fin conseguí el fruto deseado, cual es el descubrir el que es, al menos para mí, dicho origen. Para llegar a él no es necesario remontarse demasiado en el pasado. Tan solo hasta mediados del siglo XX, concretamente hasta 1942, año en el que se filmó la comedia musical española “Canelita en rama”, ambientada en Andalucía, cuyo director fue el jienense Eduardo García Maroto (1903-1989); y que contó, como protagonista, con la actriz y cantante sevillana Juanita Reina (Juana Reina Castrillo, 1925-1999). La película está basada en la comedia teatral homónima de Antonio Guzmán Merino. La música de la película corrió a cargo del también sevillano Manuel López-Quiroga Miquel (el tercio musical de la celebérrima y palindrómica (QLQ) terna compositora “Quintero/León/Quiroga”. Fue estrenada en Madrid, en marzo de 1943.
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Dicho quedó, de la película, que es del género musical, motivo por el que cobran un especial papel protagonista las canciones que en ella se interpretan. Entre ellas, y como más destacada, por razones obvias, se encuentra una cuya autoría es del susodicho afamado trío compositor, titulada “Ni hablar del peluquín”. No he podido obtener la letra de esta canción en la versión original de Juanita Reina; pero sí la de la versión que hizo la orquesta “Los Churumbeles de España”, con Juan Legido como vocalista; cuyo fundador, y último de sus miembros vivo, José, “Pepe”, Fernández Ruiz (Lorca, Murcia, España, 1914), falleció en la navidad de 2003 en Querétaro, México.
*Los Churumbeles de España*. El serio, Pepe Fernández; con sombrero, Juan Legido. 
Los Churumbeles de España. El serio, Pepe Fernández. Con sombrero, Juan Legido.
Así reza la canción Ni hablar del peluquín:
****************************************
La cabeza como un huevo
tenía don Valentín
-¡ay qué don Valentín!,
¡ay qué don Valentín!-
y se ha puesto como nuevo
comprándose un peluquín.
El día que lo estrenaba
a una niña se declara;
y ella dice que ha notao
en él una cosa rara.
La madre dice: ¡hija mía!,
como viene con buen fin,
andando a la sacristía
¡y ni hablar del peluquín!
La niña se daba mucho postín
porque se casó con don Valentín.
No saludes nunca con el bombín,
¡y ni hablar siquiera del peluquín!
La esposa en las discusiones,
le da cada bofetá
-¡ay qué barbaridad!,
¡ay qué barbaridad!-
y el peluquín se lo pone
con el flequillo patrás.
Y saben los sevillanos
la causa de la pelea:
que en el rigor del verano
el peluquín le gotea.
Acuden tos los vecinos
pa llevarlo al botiquín;
y dice el hombre muy fino
que ¡ni hablar del peluquín!
Y la niña sigue con el postín
porque se casó con don Valentín.
Las escandaleras no tienen fin
¡y ni hablar siquiera del peluquín!
Borracho como un pellejo,
llegó un día Valentín
-ay qué don Valentín!,
¡ay qué don Valentín!-,
y le asomaba un cangrejo
debajo del peluquín.
¡Ole mi gracia y salero!,
a ver donde hay un marío
que tenga un criaero
de cangrejitos del río.
La esposa se ha disgustao,
y el hombre dice chirrín:
mañana te traigo un pargo y

Y la niña sigue con el postín
porque se casó con don Valentín.
Huelen a pescao desde Pekín,
¡y ni hablar siquiera del peluquín!
¡y ni hablar siquiera del peluquín!
¡y ni hablar siquiera del peluquín!..
****************************************
"Los Churumbeles de España", a pesar de su nombre, desarrolló toda su carrera artística en Hispanoamérica, especialmente en Méjico (México), donde residía, aunque hicieron giras por numerosos países de la zona, popularizando las canciones de su repertorio; donde, posiblemente, estaba incluida la aquí comentada. También es factible que la interpretaran en la película mexicana "Había una vez un marido", (dir. Fernando Méndez, 1952). Quizá ello sea el motivo de que esta expresión sea utilizada tanto a un lado como al otro del Atlántico.

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2 comentarios:

Blogger Javier de Castromori ha dicho...

Buenos dias,
Hoy muy temprano, mientras preparaba mi té matutino, me vino a la mente unas coplas que mi madre me cantaba de nino, al otro lado del Atlantico, en la isla de Cuba. Y esas varias estrofas de "Ni hablar del peluquín" me trajeron bellos recuerdos. He encontrado la letra original de la version cantada por Juanita Reina que no dista mucho de la version que usted da. También si quiere escucharla aqui le pongo un link: http://www.los40.com/musica/artista/juanita-reina/reina-cancion-espanola-vol/19960728l40l40mus_9.Bes#ancla

"Ni hablar del peluquín"
La cabeza como un huevo
tenía don Valentín
-¡ay mi don Valentín!,
¡ay mi don Valentín!-
y se ha puesto como nuevo
comprándose un peluquín.
El día que lo ha estrenao
a una niña se declara;
y ella dice que ha notao
que tiene una cosa rara.
La madre dice: ¡hija mía!,
como viene con buen fin,
andando a la sacristía
¡y ni hablar del peluquín!
La niña se daba mucho postín
de que se casó con don Valentín.
Las escandaleras no tienen fin,
¡y ni hablar siquiera del peluquín!
La esposa en las discusiones,
le da cada bofetá
-¡ay qué barbaridad!,
¡ay qué barbaridad!-
que el peluquín se lo pone
con el flequillo patrás.
Y saben los sevillanos
la causa de las peleas:
que en el rigor del verano
el peluquín le gotea.
Y acuden tos los vecinos
pa llevarlo al botiquín;
y dice el hombre muy fino
que ¡ni hablar del peluquín!
Y la niña sigue con el postín
de que se casó con don Valentín.
Las escandaleras no tienen fin
¡y ni hablar siquiera del peluquín!
Borracho como un pellejo,
llegó un día Valentín
-¡ay mi don Valentín!,
¡ay mi don Valentín!-,
y le asomaba un cangrejo
debajo del peluquín.
¡Olé mi gracia y salero!,
a ver donde hay un marío
que tenga aqui un criaero
de cangrejitos de río.
La esposa se ha disgustado,
y el hombre dice chirrín:
mañana traigo lenguado y
¡y ni hablar del peluquín!..
Y la niña sigue con el postín
de que se casó con don Valentín.
Huelen a pescado desde Pekín,
¡y ni hablar siquiera del peluquín!..
No saludes nunca con el bombín
¡y ni hablar siquiera del peluquín!..

julio 15, 2009 12:43 p. m.  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Un millón de gracias por descubrir el origen tan interesante de esta frase que recuerdo brotaba con frecuencia de los labios de mi madre desde mi niñez en Puerto Rico.
Idalie Muñoz Muñoz

diciembre 17, 2012 7:08 a. m.  

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